Te invito a seguir amándonos: el amor después después de ser padres.

Pareciera que ha pasado mucho tiempo desde que eramos solo tu y yo ¿verdad? Hoy me detengo a recordar y aún siento las mariposas en el estómago cuando te conocí, recuerdo aquel primer beso robado, tu mirada al verme vestida de novia y ni se diga cuando te dije que serías padre, lo recuerdo y lo vuelvo a vivir.

Hemos pasado por tantas lindas y no tan lindas etapas, hemos crecido, madurado y tomado miles de decisiones juntos; nos hemos equivocado, hemos aprendido, nos hemos enojado y, a pesar de lograr seguir juntos, hasta hemos llegado a pensar en continuar nuestros caminos separados.

La vida hoy nos convierte en padres y nos pone enfrente un reto que nos ha cambiado; un proceso que nos demuestra que el amor no deja de transformarse, que nos sorprende día con día y que nos invita a descubrir una faceta que no conocíamos de nosotros mismos y mucho menos como pareja que somos.

No me dejarás mentir cuando te digo que no soy la misma, mi cuerpo ha cambiado, las marcas del embarazo seguirán siempre presentes, el cansancio y los desvelos se me notan en los ojos y el mal humor se ha hecho presente; una personita ha robado mi atención y, lo admito, el tiempo de pareja lo he guardado en un cajón.

Se que tu también te has enfrentado a nuevos desafíos y reconozco que no ha de ser fácil ser un protagonista paralelo del amor entre madre e hijo, ni me imagino la preocupación constante que has de sentir por cuidarnos y protegernos, mucho menos comprender ese instinto de padre que a veces no nace naturalmente.

Hoy te invito a nunca dejar de enamorarnos, a nunca apagar el recuerdo de aquel día que juramos amarnos en las buenas y en las no tan buenas, a aprender de los retos que se nos presentan día con día y retomar la alegría con la que los dos decidimos traer al mundo a ese ser que hoy está lleno de vida.

Demostremos más nuestro amor, agreguemos más abrazos, más caricias, más besos aunque no sean de buenas noches o buenos días; busquemos tiempo de calidad para nosotros y comprendamos que nos toca representar papeles tan contrastantes pero igual de importantes en esta loca experiencia de ser padres.

Esforcémonos para que nuestros hijos vean en nosotros que el amor existe y así sean capaces de encontrarlo en su camino, contemplemos en ellos la mezcla perfecta de nuestras propias virtudes y también defectos, la más bella representación de 2 personas que se aman y se seguirán amando a través y a pesar del tiempo.

Discusiones y desacuerdos seguirán existiendo, nunca dejemos de hablar de lo que nos preocupa o disgusta, respetemos que somos dos seres con mentalidades diferentes y comprendamos nuestras diferencias, dificultades y debilidades para así  poder seguir alentando cada uno de nuestros gustos y logros personales.

Te invito a seguir amándonos, a ver a nuestra hija crecer tomados de la mano y capturar en nuestra pequeña el legado que ya hemos dejado; hoy te invito a fortalecer la familia imperfecta que juntos hemos creado y que cuando seamos viejitos, recordemos que ser padres nos cambió la vida pero logramos seguir amándonos.

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