Cartas a Julieta: Ser una mamá que trabaja

Hija:

Si te contara que hubo un tiempo en el que las mujeres no trabajaban porque no podían ni debían ¿me creerías? Posiblemente tu respuesta sea negativa, pero te dire que así lo fue y por muchos años antes de que tu ni yo naciéramos, posiblemente debamos hablar sobre tus bisabuelas para poder explicártelo; lo que si te puedo platicar es como a mí, como mujer y madre que trabaja, me ha tocado experimentarlo.

Desde pequeña tus abuelos me enseñaron que había un camino por recorrer a lo largo de la vida y había ciertas condiciones que me llevarían a que esta fuera exitosa y plena, una de ellas era la educación. A pesar de que tu abuela en mi infancia se dedicó a su familia, para mí, la decisión de estudiar no era opcional, aprendí que trabajar formaba parte de la vida como mujer, así era el ciclo, estudiar para trabajar y formar una familia ¿que tan difícil debía de ser?

El tiempo pasó, tomé mis decisiones y obtuve mi título como dentista, una carrera que amaba y disfrutaba; tus abuelos no podían estar más orgullosos de mi y dentro de ellos existía una tranquilidad, habían culminado una importante labor como padres, me habían dado las herramientas necesarias para que yo pudiera valerme por mi misma económicamente, me dieron la oportunidad de ser independiente.

La vida cambio mis planes, por diferentes motivos me convertí en lo que soy hoy que te escribo esta carta, una maestra. Ya no solamente era una mujer, ya era una mujer con estudios, y me había transformado en una mujer que trabajaba, una esposa cuyo rol en casa también era aportar a la economía del hogar, una mujer moderna con la energía suficiente para mantener su casa, no olvidarse de si misma y, al mismo tiempo, cumplir con la responsabilidad laboral que tanto anhelaba.

Solo quedaba cumplir una meta más, y en lo personal, un sueño para estar completa: ser mamá. Y en mi sueño era tan fácil cubrir con éxito todos los papeles, tenía a mi lado a tu padre, un excelente hombre apoyándome, había conseguido un trabajo flexible para atenderte y sabría cómo manejar las labores del hogar, total, si las mujeres podíamos estudiar, casarnos y trabajar, ¿que tan difícil debía ser agregar la maternidad?

Y así fue, llegaste tu, mi mundo mágicamente se completó y trajiste contigo los sentimientos más lindos que jamás había experimentado, te conocí, nos conocimos y el tiempo iba pasando. ¿Quien dijo que 45 días eran suficientes para adaptarnos? La verdad no lo sé, solo te dire que está muy equivocado, finalmente debía regresar a trabajar y ahí fue donde me encontré con la otra cara de la verdad.

Lo que planeé en mi mente parecía más fácil de lo que realmente resultó, y aunque me dolía alejarme de ti y pensarte toda la mañana, estar al pendiente de tu bienestar y dejarte en manos de alguien que fuera de toda la confianza, soltar la responsabilidad laboral para cuidar de ti cuando te enfermabas, incluso despertar cansada y aún así llegar a cumplir en el trabajo y en la casa, hoy por hoy es una decisión que acepto y tomo pensando en mí y para ti.

Una decisión que no tomo a la ligera, una decisión que se basa en la libertad de seguir mi camino profesional equilibrándolo con la entera responsabilidad de formar parte de tu crecimiento sin perderme un solo momento. Una oportunidad que, hoy, tengo la dicha y bendición de aceptar y que, lamentablemente, no a todas las mujeres se les presenta.

Nos toca formar parte del mundo como mujeres que “todo pueden”, y si, todo podemos si es que realmente queremos, sin presiones ni ataduras, con la libertad de aceptar o rechazar. Lo que pretendo explicarte en esta carta no es lo fácil o difícil que es ser una mamá que trabaja, si no que veas con mi ejemplo que, cuando llegue el momento, nunca olvides que tienes el más grande poder, el poder decidir hacer lo que te haga feliz.

Si, la sociedad exige mujeres cultas y capaces de cumplir con cualquier tarea que se les ponga enfrente, y aunque siempre voy a alentarte a estudiar y a lograr el éxito laboral, también te voy a recordar que ser madre es el trabajo más completo, exigente y gratificante que existe; existe el éxito laboral combinado con la maternidad, de eso no te quepa duda, pero esa es TU elección, tómala con el corazón.

Te amo

Tu mamá

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